Dunas y lagunas de Guerrero Negro
Redacción GNV

 

La Península de Baja California siempre ha representado un lugar legendario, único e impresionante; desde que Hernán Cortés inició sus viajes a este apartado sitio de nuestro México y hasta la actualidad pues año con año se reciben miles de visitantes.

Esta hermosa y atractiva península está llena de sitios fascinantes y únicos, caracterizados por sus riquezas naturales en un sorprendente estado de conservación; de entre toda la Península, se destaca su porción media que es el núcleo de la biodiversidad de la región ya que suma los ecosistemas desérticos y los marinos formando un ecotono de lagunas costeras especialmente rico y bien conservado. 

Tal relevancia tiene esta región que ha sido reconocida internacionalmente como un área de muy alto valor biológico siendo categorizada como Área de Importancia Internacional para la Convención de los Humedales Ramsar; Sitio de Importancia Hemisférica para la Red de Conservación de Aves Playeras, Sitio de Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) y es protegida por el Gobierno Mexicano desde la década de 1970 a través de una serie de Decretos Presidenciales como áreas naturales protegidas. 

Guerrero Negro es el centro urbano principal en ésta área y a su alrededor se encuentran las lagunas de Ojo de Liebre y Guerrero Negro y la región inundable circundante, todas ellas pertenecientes a la Reserva de la Biosfera Complejo Lagunar Ojo de Liebre y a la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno.

El clima es árido con un promedio de precipitación anual de 10 a 25 mm, el cual, sumado a  los vientos dominantes del norte y noroeste, hacen este sitio especial para la producción de sal por evaporación solar, por lo que en Guerrero Negro está establecida la salina más grande del mundo: la Empresa Exportadora de Sal.

 

 

La Laguna Ojo de Liebre

Es probable que esta laguna reciba su nombre de un ojo de agua cercano a la costa en donde se congregaba un gran número de liebres.  La Laguna Ojo de Liebre es una laguna medianamente somera pero presenta canales de más de 20 m de profundidad cerca de la boca. Esta laguna no recibe ningún aporte de agua dulce, pues no existen ríos que desemboquen en ella por lo que es hiperhialina, es decir, más salada que el mar. 

En la laguna se pueden observar varias especies protegidas por las leyes mexicanas como los lobos marinos (Zalophus californianus), delfines (Delphinus delphis), tortuga marina (Chelonia mydas) conocida como tortuga prieta o tortuga verde que utiliza a esta laguna como sitio de alimentación, el ganso de collar (Branta bernicla nigricans) que se encuentra en altas concentraciones en el invierno y más de 270,000 aves playeras.

La ballena gris, mexicana por nacimiento, migra en primavera a sus sitios de alimentación en el Estrecho de Bering y Mar de Chukchi y regresa a la costa occidental de la península de Baja California  para parir y aparearse.   Las lagunas costeras bajacalifornianas, al tener esa condición de hipersalinidad, son un lugar muy atractivo para las ballenas grises que llegan a parir sus ballenatos en invierno, pues la mayor concentración de sal en el agua permite que los ballenatos floten con mayor facilidad. Así, también, el tener una boca reducida y por su poca profundidad, disminuye la presencia de depredadores de aguas abiertas tales como el tiburón blanco o la orca, ocasionalmente se observan depredadores en el interior de la Laguna, pero son escasos. 

La relación entre los humanos y las ballenas en Laguna Ojo de Liebre ha seguido una senda muy singular: a mediados del siglo XIX el Capitán Charles M. Scammon descubrió que la ballena gris, que en ese entonces era cazada por su aceite que se utilizaba para lámparas principalmente, se reproducía en las lagunas costeras de la Baja California y se convirtió en el sitio predilecto para su caza.

Su descubrimiento se debió a que, siendo un excelente naturalista, conocía el comportamiento reproductivo de la ballena y siguió a un ejemplar macho hasta los sitios de reproducción de la ballena.

La tarea no era fácil pues los vientos dominantes del norte y noroeste son violentos y la laguna es muy estrecha y con muchos bajos, pero la recompensa valía la pena y pronto grandes flotas balleneras utilizaban esta laguna para la caza.

Ante la declinación de las poblaciones de ballenas en el mundo, en 1946 se creó la Comisión Ballenera Internacional, regulando su captura con el objetivo de “proteger a todas las especies de ballenas de la caza excesiva y salvaguardar para las generaciones futuras los importantes recursos naturales representados por las poblaciones de ballenas”.  México se adhirió a la convención en 1948, sin embargo, ya desde 1933 estaba prohibida la caza de ballenas en nuestro territorio pues  firmó una Convención de Ginebra para la protección de las Ballenas.

Por otra parte, el 14 de enero de 1972 se declaró como refugio para Ballenas y Ballenatos la Laguna Ojo de Liebre, Baja California Sur, siguiéndole el 16 de julio de 1979 la Laguna San Ignacio; en 1980 se incorporan a esta Área  Natural Protegida las lagunas de Guerrero Negro y Manuela y el 30 de noviembre de 1988, se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el Decreto que declara la Reserva de la Biosfera "El Vizcaíno".

 

 

La Laguna Guerrero Negro

Esta laguna recibe su nombre del barco Black Warrior, abanderado en Salem Massachussets, que se hundió en la laguna a finales de 1858 y que transportaba productos marinos. 

Esta laguna es un importante sitio de reproducción de una gran variedad de moluscos y peces que enriquecen el litoral del Pacífico.

En la porción media de esta laguna se construyó, a mediados del siglo XX, un muelle para cargar con sal las grandes embarcaciones que la transportaban por el Océano Pacífico, estas instalaciones todavía se pueden ver en el Puerto Viejo. 

Para el mantenimiento del recinto portuario se dragaba un canal de navegación en la Laguna Guerrero Negro y éste era utilizado por las ballenas para adentrarse en esta laguna.  Sin embargo, cuando el puerto de embarque se cambió a la Isla Cedros, se dejó de dragar el canal y ahora la boca de la laguna está muy azolvada.  No obstante, aún se pueden ver muchas especies de fauna marina como lobos marinos, delfines y un sinnúmero de aves.

En su ribera se puede visitar el Puerto Viejo y las concesiones acuícolas de ostión y almeja mano de león.

Las dunas

Otro atractivo de la región son las dunas de las lagunas costeras de Guerrero Negro que se generan a partir de la arena del fondo del mar que es depositada en la playa por el viento,  mismo que las empuja tierra adentro.  Siendo un área de almacenaje de arena, las dunas son la formación playera protectora de mayor importancia para las áreas costeras; en casi todas las playas del pacífico norte mexicano existen estas formaciones que protegen contra la infiltración del agua de mar y fortalecen los mantos freáticos al permitir el filtrado rápido del agua dulce.

Cuando las dunas se cubren de vegetación, se produce un fenómeno que se conoce como estabilización que permite que las dunas se establezcan en su sitio a través de las raíces de la vegetación que se asienta en las mismas; la falta de estabilizadores provoca que sigan avanzando cubriendo cada vez mayor superficie.

Las dunas de Guerrero Negro son un importante escenario para que la cadena trófica se desarrolle, ya que se comporta como sitio de crianza para gran número de especies productivas: la capa de arena que está fija permite que se establezcan microorganismos que ofrecen alimentación a las plantas más resistentes que ofrecen cobijo y soporte a plantas más débiles y ofrecen madrigueras para las ratas canguro, cuyas madrigueras a su vez ofrecen sitios de anidación para víboras y otros roedores, lagartijas e insectos, entre otros los escarabajos que además ayudan a mantener limpio el ecosistema.

Las liebres buscan alimento entre las plantas mientras que las aves buscan a los insectos, pequeños reptiles y roedores.  Los coyotes luego acuden a alimentarse de los pequeños mamíferos y aves que subsisten en el área y con ello se completa toda una cadena alimenticia, por lo que es fácil entender por qué es importante permitir que la vegetación se establezca en las dunas y por qué es importante no maltratarla cuando caminamos en ellas y por qué es tan importante que no utilicemos vehículos motorizados cuando las visitamos.

Debido a la actividad humana y a su susceptibilidad a los fenómenos naturales, las dunas se consideran como ecosistemas frágiles, por lo que al visitarlas es muy importante: no tirar basura, no hacer fogatas, no recorrer las dunas en carro o motos y no molestar a los animales.

Le invitamos a conocer esta maravillosa región y a hacerlo de una manera responsable, apegándose a las normas del geoturismo que implican conocer e involucrarse con la cultura local a través de la contratación de servicios de compañías locales y promoviendo el desarrollo económico de la región.

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Nada vale la ciencia si no se convierte en conciencia.

Carlo Dossi (1849-1910)

 

 

Dunas y lagunas de Guerrero Negro

Por: M. C. Rebeca Kobelkowsky Sosa, Edgardo Maya Martínez

Fuentes:

 

Crónicas de Sal y Arena

Webmaster: Edgardo Maya Martínez