El 17 de junio se celebró el Día Mundial contra la Desertificación - con el lema "Mejorar los suelos en un lugar, mejora la vida en todas partes"-.  Este tipo de celebraciones son un poco controvertidas por que no se trata en sí de un festejo sino de un recordatorio de que debemos hacer algo para evitar estos males.

Según la Comisión Nacional Forestal, cerca de 400 mil mexicanos dejan el campo por esta razón y migran hacia las ciudades y 6 de cada 10 hectáreas de suelo está sujeta a diferentes grados de desertificación. Nosotros nos podríamos preguntar ¿cómo nos afecta a nosotros la desertificación si ya vivimos en un desierto, no?

Bueno, pues desertificación es un término que tal vez está mal empleado, se refiere a la degradación de las tierras que incluye el suelo, el agua y los recursos biológicos en todos los ecosistemas terrestres y se observa más claramente en el incremento en la dificultad al acceso del agua debido a la pérdida de la cobertura vegetal y el suelo.

Y esto sí nos afecta a nosotros, hemos escuchado muchas veces decir a nuestros padres que antes para llegar al agua había que perforar un pozo de 30 o 35 metros, ahora hay que perforar más de 40 ó 50 y en esta región eso es muy grave porque estamos muy cerca del mar.  Dicen los expertos que, de continuar así la sobreexplotación, para el año 2034 se tendría un promedio de abatimiento en el nivel estático de 50 metros, esto es que habría que perforar más de 50 metros más para llegar al agua.
 

El agua dulce se almacena en acuíferos, que son formaciones geológicas que cambian de acuerdo con las características rocosas de cada región, en el caso de nuestra región, nuestro acuífero es el acuífero de Vizcaíno, el cual es de tipo no confinado, es decir, que no hay una barrera rocosa que separe al agua salada de la dulce y esta última descansa sobre el agua salada del mar por diferencias de densidad osmótica (el agua de mar es cuarenta veces más densa que el agua dulce).

El acuífero se llena con el agua de la lluvia que se infiltra en él, sobre todo en la zona serrana (San Francisco y San José de Castro, principalmente) y en las zonas cubiertas con vegetación.  Si se saca más agua dulce de la que se regresa al acuífero, entonces la línea del agua salada sube, este fenómeno se llama intrusión salina y por eso los pozos se salan.  En la figura siguiente se puede observar este proceso.

Si eso pasa con nuestro acuífero, nos quedaremos sin agua dulce y tendremos que traerla de muy lejos o desalar agua del mar, que es muy caro. Esto es lo que pasa en San Quintín y, mucho más cerca de nosotros, en Vizcaíno.  Se calcula que el 85% de las tierras de riego sufren de procesos de desertificación.

La Comisión Nacional del Agua hizo un análisis de nuestro acuífero el año pasado y determinó que el acuífero recibe un promedio de 41.2 millones de litros al año, pero que le extraemos 42 millones de litros, esto quiere decir que le venimos debiendo más de 120 mil litros cada año.  Mucha de esa agua se usa en la agricultura de riego (93%), pero la mayoría se usa para el suministro de agua potable en nuestras casas.

El uso de agua va mucho más allá de lavar o bañarse, para producir productos industrializados se requiere muchísima agua, simplemente, para producir una hamburguesa se requieren 2,400 litros de agua; la industria textil utiliza grandes cantidades de agua, para producir unos jeans se ocupan ¡11,000 litros de agua! y el problema no es sólo ocuparla, sino que la contamina pues para teñir telas se tienen que usar colorantes que son muy contaminantes porque son resistentes a la misma agua. Te invitamos a revisar estas cifras aquí: agua virtual.

Por eso, debemos tomar acciones para cuidar el agua evitando consumir en exceso productos industriales (incluyendo los agrícolas industriales), reutilizando y reciclando lo que ya tenemos y sobre todo, cuidando el agua en nuestras casas, aquí enumeramos algunas acciones que pueden ser muy útiles:

  1. No tardes más de cinco minutos bañándonte, cierra la llave mientras te enjabonas, aunque te de frío.
  2. Coloca una cubeta mientras sale el agua caliente de la regadera y utiliza esta agua para lavar ropa, pisos, regar plantas, etc.
  3. Recolecta el agua de la lavadora y úsala para el aseo de la casa, el tanque del WC y regar plantas, por que además les ayuda a eliminar plagas.
  4. No riegues las banquetas ni la calle, si se levanta mucha tierra utiliza una cubeta de agua de la lavadora.
  5. Utilice una cubeta pequeña de agua para lavar su vehículo.
  6. Cuando laves los trastes no dejes que el agua corra, primero enjabónalos y luego enjuágalos todos.
  7. Para lavarse los dientes utiliza sólo un vaso con agua.
  8. Lávate las manos enjabonándote con un poco de agua y luego deja correr sólo el agua necesaria para enjuagarte.
  9. Cuando te rasures utiliza dos vasos con agua: uno para enjabonarte y otro para enjuagarte.
  10. Repara las fugas, principalmente si son del WC (en una noche se desperdician 700 litros de agua), también vigila la cisterna, regadera y llaves de agua.

Podemos encontrar más información en la página de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR): www.conafor.gob.mx y en www.agua.org.mx

 

 

La desertificacíon

Por: M. C. Rebeca Kobelkowsky Sosa

 

 

 

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